Mi trabajo explora la compleja relación entre el ser humano y el territorio, centrándose en los vestigios que aún laten.
En ellos se manifiesta la resiliencia como una potencia vital y una pulsión de supervivencia.
A través de la investigación, la reflexión y la experimentación, busco visibilizar las narrativas históricas y presentes que circulan en
los espacios que habitamos.
Mi práctica se materializa mediante un diálogo de opuestos geometría y gesto desbordante, naturaleza y cultura, construcción y
deconstrucción, historia y futuro. Para esto, recurro a diversas técnicas y materiales como cerámica, fotografía, pintura,
objetos, collage, instalación, sitio específico, sonido, textiles, escombros, descartes y vegetación.
Mi intención es que el espectador se conecte con las resonancias de estas experiencias sensoriales, reconociendo una historia que
no solo aborda las raíces, sino también los RESTOS culturales, colonialismos y extractivismos que persisten en el presente
y sus repercusiones futuras. En este proceso, el arte actúa como un espejo que refleja las huellas de nuestras propias acciones,
abriendo un espacio tiempo no lineal, no jerárquico y sensible para imaginar un futuro desde una perspectiva humana integradora
con el entorno y con nuestros propios cuerpos vivos.