Arqueologías cromáticas, 2017

SERIE “ARQUEOLOGÍAS CROMÁTICAS”, por Rita Simoni Hace tiempo que trabajo con ruinas, escombros, restos de los muros, objetos encontrados en la calle o en otros sitios, como punto de partida. Cuando los veo, aún “laten”, como si fueran sobrevivientes, que más bien me encuentran a mí. Es el color “la parte viva” del objeto, es aquello que rescato para producir un contrapunto, una obra en diálogo con el objeto, que permanece en su estado original, simplemente expuesto sobre un estante blanco como un resto arqueológico.
Así en esta serie “Arqueologías Cromáticas” se forma el díptico. La pieza nueva, es un diseño que toma algunos o todos los tonos del objeto, y guarda alguna relación formal con el mismo. La realizo en relieves de madera fibrofácil pintada con acrílico. Hay una relación desorden-orden; caos/entropía-diseño/nuevo; historia/pasado-presente/futuro. Construcción demolición reconstrucción. El ciclo de la muerte y la vida.

ARQUEOLOGÍAS CROMÁTICAS Obra SNAV, por Rita Simoni

Cuando en el devenir del azar la mirada es imantada por lo que late, aquello marginal, desechado pero que aún emana destellos de vida, se trasforma en un objeto encontrado.

Así una pieza pétrea circular rota, color rosa, tirada en la calle, es destinada a completarse en una identidad nueva, a ser parte de un lenguaje que la recupera para sí. Cual objeto de análisis, la primera emoción cromática se despliega en la interpretación minuciosa de sus múltiples tonalidades. Sus sombras y destellos, su materia interna rosa chicle y su superficie desgastada por el uso mecánico, se reconstituyen en un gran círculo cromático de relieves aplicados. Relieves ordenados tan concéntricamente como el movimiento que sugieren las mismas marcas de uso impresas sobre la piedra.

Las dos piezas coexisten, como los tiempos mismos, el pasado en el presente proyectado hacia la incertidumbre. El presente condensa y reactualiza la memoria, que siempre es una forma del hoy.
Conforman un dúo, en diálogo permanente.

El objeto encontrado se muestra en su dimensión real, expuesto cual joya en una repisa. Como la lámpara de Aladino, una vez que ha sido activada permite salir de sí al germen que condensaba, y éste por arte de magia se despliega y magnifica, abarcando el espacio de lo nuevo. El color entonces es el lenguaje que marca el nuevo destino.

PRAXIS-Arte & Sustentabilidad V – La Condición Humana, por María Carolina Baulo

Lo sustentable, por definición, refiere al accionar humano en relación a su entorno.
Llegan a nuestras mentes imágenes asociadas, generalmente, con la naturaleza, lo ecológico, la búsqueda de equilibrio entre el espacio que ocupamos, el otro y nosotros mismos; entender la necesidad imperante de hacer convivir armónicamente estos tres factores, se ha convertido desde hace décadas en una prioridad. Resulta cuanto menos desafiante pensar el rol del arte ligado a la sustentabilidad, si tomamos como punto de partida la premisa –a la cual adhiero- que el arte cumple un rol destacado a la hora de cuestionar verdades absolutas, desafiar puntos de vista a veces obsoletos pero enquistados en el imaginario social, violentar los espacios de confort y motivar el pensamiento crítico y la reflexión del espectador.
En esta oportunidad, el ciclo Arte y Sustentabilidad V propone acercar un corpus de miradas que aluden, lejos de toda obviedad factible, a problemáticas relativas a la relación hombre-entorno: señalan un estado de situación posible, un escenario sin humanos en primer plano sino presentes a través del registro legado en sus obras.
Fotografías, objetos, esculturas, instalaciones, dibujo y pintura: un despliegue de lenguajes plásticos y visuales que proyectan un panorama del entorno que nos contiene en un tiempo -¿imaginario?- donde la presencia física de la mano humana se evidencia únicamente gracias a la materialidad de las obras que nos presentan escenarios donde la vida continúa bajo otras formas, donde se da cuenta de la permanente capacidad de resiliencia que habita en todo lo orgánico que nos rodea y que nos excede en cantidades majestuosas, en un mundo otro que persiste y persistirá a pesar nuestro. Pero también el arte se sostiene “a pesar nuestro”…
Nestor Crovetto, Gabriel Rud, Rita Simoni, Sandra Ciccioli y Luciana Fernández, trazan un recorrido personal, plantean un punto de vista, ejercen una acción que es afín a todos desde lo conceptual y que poco tiene que ver con la nostalgia, la desesperanza o transmitir un mensaje cuya finalidad sea una bajada de línea o toma de conciencia por parte del espectador. Si eso sucede, es producto de la empatía con las obras y corre por cuenta de quien las mira. Sus trabajos, inteligentes, reflexivos, señalan un tiempo sin tiempo donde el entorno nos “sobrevive” así como las obras mismas, las cuales resisten a nuestra propia autodestrucción. Miradas que ponen en evidencia que la vida se re-edita y la sensibilidad creativa deja siempre su huella.
Siendo el hombre capaz de generar y absorber tanta crueldad y tanto amor -en partes muchas veces desproporcionadas-, el arte es quizás una de las manifestaciones más viscerales y legítimas para dar testimonio de nuestra condición humana, sus circunstancias y sus consecuencias.

Lic. María Carolina Baulo, Mayo 2017